Por:

Alison Sthephanie Romero Calle

¿Por qué el arte importa como tema dentro de la filosofía política? Jacques Rancière analiza la estética en el ámbito político, a partir de la consideración de que el arte puede ayudar a crear nuevas matrices discursivas y formas de identificación. Para el teórico francés, el arte tiene que ver con la política en tanto practica una distribución nueva del espacio material y simbólico. Tiene la idea de que el arte puede reconfigurar el mundo sensible, y afirma que lo sensible tiene un vínculo evidente con el orden social.

Por lo tanto, considera que el arte consiste en crear espacios y relaciones que transformen el ámbito común. Es decir, radica en la redistribución de las conexiones entre los cuerpos, las imágenes, los espacios y los tiempos. De esta manera, el arte transmuta el orden social, modificando el reparto de lo sensible, ofreciendo otros modos de lo perceptible, lo decible y lo posible en un mundo común. El arte entonces, puede generar una operación de disenso, y poner en evidencia el carácter ficcional y contingente del orden social.

Para Rancière, el arte no es político porque refiera a ciertos temas de índole política, ni porque transmita determinados mensajes o porque represente conflictos, tampoco lo es porque refiera a ciertos discursos políticos o ilustre una ideología política. El arte “es político por la distancia que toma en relación a sus funciones, por la clase de tiempos y de espacio que instituye, por la manera mediante la cual corta este tiempo y puebla este espacio”.

Ilustración: Huéspedes, por Krzysztof Wodiczko (Bienal de Venecia, 2009)

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