Por:

Bernardo Gallo Avila

En 1984, la banda de rock británica Queen (Reina) lanzó el álbum “The Works”, que contenía el sencillo “I Want to Break Free” (Quiero liberarme). La canción iba acompañada de un video, donde los miembros de la banda aparecen con atuendos de mujer, parodiando una novela televisiva británica “Coronation Street”. Estas actuaciones provocaron una inmensa ola de rechazo, acusando a la banda de promover el travestismo y la homosexualidad, al punto que el sello MTV censuró el video por siete años en Estados Unidos.

El título de la canción, repetido en el estribillo, así como todo el contenido de la letra en general, expresan el anhelo de libertad de cualquier individuo que desee liberarse de ataduras y presiones. En ese sentido, la canción llegó a convertirse hasta la actualidad, en un himno contra todas las formas de opresión. En Sudáfrica, sus notas se enarbolaron como bandera contra el apartheid y la reivindicación por la liberación de Nelson Mandela. En varios países de América Latina, sometidos aún bajo la bota militar de las dictaduras, la canción fue parte importante de las protestas y del largo proceso de democratización de la región.

Se afirmaba que la canción era una expresión de homosexualidad por parte del vocalista de la banda Freddie Mercury, cuando, en realidad, el autor fue el bajista del grupo, John Deacon, quien buscaba demostrar la perspectiva masculina del movimiento feminista. A 36 años del estreno de este éxito musical, su contenido aún despierta polémicas en un arduo proceso de búsqueda para conocer a nuestra sociedad sin tapujos ni censura.

Imagen: «I Want to Break Free» (1984)

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