Por:

Marlen Baspineiro Calderón

Francis Albert Sinatra (1915-1998), nació en New Jersey, en el seno de una familia ítalo-americana. Fue también conocido como “The Voice” o el hombre que inspiró a la creación de Johnny Fontane (personaje de The Godfather).

Sinatra fue, es y será la clase de artista que logra verse como el hombre más envidiado de todos, pero también como uno más de los fracasados, uno de los más humanos. Su canción, “My Way”, es probablemente la mejor muestra de esto y, como cualquier obra de arte, invita a sentir. Y es que, pese a no haber sido escrita por él, al ser el resultado de la mezcla entre la melodía de una no muy popular canción francesa y los versos de Paul Anka, llegó realmente a cobrar vida después de la interpretación de Sinatra.

Esta canción, habla de un hombre que, acercándose al final de su vida, logra mirar atrás sin arrepentimientos pero con cierta resignación, lo cual hace que muchos no puedan evitar sentirse identificados. Fue esta la canción que lo salvó de la crisis en la que se encontraba, crisis que lo estaba orillando a tomar la decisión de lanzar su último álbum.

Sinatra, no solo fue el amigo de John F. Kennedy al que todos acusaban de estar relacionado con la mafia, o el que, como otros artistas, logró representar un hito para la música de determinada época. Él permitió darle un nuevo significado a la música, viendo más allá de la creación y entendiendo el sentimiento y profundidad de la interpretación.

Fotografía: Archivo de Newsmakers

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